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Ecocardiografia-fetale

El diagnóstico de microcefalia, una malformación congénita que estaría relacionada, en madres gestantes, con la infección por virus del zika, en plena expansión en Colombia, podría entorpecerse por el hecho de que solo tres de cada diez ecografías que se toman en Bogotá y Cali logran detectar anomalías de este tipo.

El Programa de Vigilancia de Anomalías Congénitas de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y Cali, y las secretarías de Salud de estas ciudades encontraron preocupantes deficiencias en los ultrasonidos, tras vigilar, entre el 2011 y el 2012, los análisis a 76.155 nacimientos.

Durante la revisión, los investigadores detectaron 1.585 nacimientos con malformaciones que hubieran podido detectarse por ecografía, pero, de acuerdo con el trabajo de vigilancia, solo se había detectado, en promedio, el 31,45 por ciento de estos problemas, un porcentaje que resultó inferior al hallado por otro estudio con 18 hospitales de América Latina, que alcanzó el 56 por ciento.

Si bien no se espera que las ecografías detecten el ciento por ciento de las anomalías congénitas (microcefalia, síndrome de Down, paladar y labio hendido, deformidades en extremidades, falta de crecimiento y desarrollo, entre otras) o problemas del feto, Ignacio Zarante, director del Instituto de Genética Humana de la Javeriana, sostiene que el 30 por ciento es una cifra baja.

No es un asunto menor, pues muchos problemas de niños nacidos en estas ciudades (Bogotá y Cali) no fueron advertidos con anterioridad, por lo cual no se tomaron medidas para enfrentarlos ni se preparó a las madres para hacerlo.

Aunque los análisis se hicieron solo en Bogotá y Cali, el experto no descarta que en algunas ciudades esté pasando algo similar.

“Las ciudades grandes deben tener valores de detección parecidos a Bogotá y Cali y las pequeñas tendrán incluso menos diagnósticos, porque se supone que tendrán personas con poco entrenamiento y equipos menos sofisticados”, agrega Zarante, quien a principios de semana denunció en RCN Radio que en Bogotá se estarían entregando ecografías falsas a madres gestantes, lo que impediría detectar anomalías congénitas en bebés antes de que nazcan.

El viceministro de Salud, Fernando Ruiz, le dijo a EL TIEMPO que conoce estas cifras y las calificó de preocupantes: “Vamos a revisar en profundidad la situación al amparo de los criterios de habilitación, para que los estándares de calidad de este tipo de exámenes y otros que se requieren en este proceso sean una norma en las entidades del sistema de salud; más ahora que las ecografías se convierten en una herramienta necesaria dentro del seguimiento de las pacientes con riesgo de microcefalia por zika”, aseguró Ruiz.

De hecho, Zarante advierte que con el zika y la grave situación detectada con las ecografías podría haber dificultades con las madres infectadas, cuyos embarazos, en efecto, se consideran de alto riesgo. “Si las ecografías no están diagnosticando la microcefalia, vamos a tener niños que nacen con problemas sin darnos cuenta durante el periodo prenatal. Algunas madres pueden optar por interrupción del embarazo o continuarlo, pero conscientes de lo que ha pasado”, explica el médico.

Zarante insiste en que advertir sobre la falta de calidad de las ecografías debe servir para que se asegure a las gestantes diagnosticadas con zika, que según el más reciente reporte del Instituto Nacional de Salud (INS) ya son 10.812, un acceso a ecografías de alta calidad.

Vale la pena anotar que aun cuando todavía no se ha establecido una relación directa entre la infección por zika en gestantes y anomalías congénitas en los fetos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya admitió que “existe un fuerte consenso científico de que el virus del zika es una causa del síndrome de Guillain-Barré, microcefalia y otros desórdenes neurológicos”.

Jaime Arias, presidente de Acemi (gremio que reúne a la mayoría de las EPS del régimen contributivo), asegura que si un centro está habilitado por la Secretaría de Salud para practicar ecografías, se presume que son de alta calidad. Sin embargo, reconoce que sí hace falta un seguimiento a dichos establecimientos. Arias destaca que toda embarazada con zika automáticamente pasa a una categoría de alto riesgo con rutas especiales de atención, exámenes y visitas médicas.

¿Qué debe tener en cuenta si va a tomarse una ecografía?

- Una ecografía o ultrasonido es un tipo de imagen para estudiar órganos y estructuras del cuerpo, y durante el embarazo, para hacerle seguimiento al feto. Se diferencia de las radiografías porque no tienen la radiación.

- No es lo mismo que una ecografía sea tomada por un médico general que por un radiólogo u obstetra; ellos pueden identificar con mayor precisión problemas congénitos.

- Fíjese en el tiempo que le están dedicando a este procedimiento, porque 5 o 10 minutos es insuficiente para estudiar las condiciones de un feto.

- Si le entregan solo una hoja con el resultado del examen es posible que no hayan sido medidas todas las variables y simplemente hagan una revisión general de la placenta y el corazón.

¿Por qué se presentan fallas en el procedimiento?

El sistema de salud garantiza las ecografías en el embarazo, pero el problema está en la calidad de las mismas, que se afecta por la corta duración de la toma, los equipos deficientes y la falta de personal entrenado, que muchas veces trabaja bajo la presión de que su pago depende del número de exámenes en una jornada.

Que una madre haya recibido resultados normales en tres o cuatro ecografías, aun cuando su bebé venga con problemas, impide que ella pueda planear el nacimiento en un sitio de alta complejidad, donde el bebé pueda ser adecuadamente atendido con el propósito de disminuir los riesgos de que muera o quede en condición de discapacidad.

Ignacio Zarante, director del Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana, insiste en que los parámetros de habilitación exigidos por las secretarías de Salud en estos casos son básicamente tres: un ecógrafo, un médico y un resultado, pero pasando por alto el rigor del procedimiento. “Detectamos ecografías que duran 5 o 12 minutos; este es el tiempo que puede tardar, en algunos casos, la observación detallada de un órgano como el corazón. Con las ecografías 3D hemos encontrado incluso que a algunas mamás les han entregado las imágenes de otros niños”, explica.

El genetista considera que es un problema legal y ético difícil de resolver. Pero mientras tanto están aumentando la mortalidad infantil y la discapacidad. Se estima que con un diagnóstico adecuado podría bajar hasta en un punto la tasa de mortalidad infantil en Bogotá.

La solución, de acuerdo con el investigador, tiene que ser la mejora de los sistemas de certificación y acreditación de calidad del procedimiento.

Los problemas congénitos, según datos del Dane, son la principal causa de mortalidad en menores de un año en Bogotá, y la tercera causa de mortalidad en menores de un año en Cali. De acuerdo con el especialista, los niños con malformaciones congénitas son el 2 por ciento de la población en el mundo, es decir que una EPS que hace ecografías de 100 niños y no encuentra dos con malformaciones, debe preguntarse qué está pasando.

Andrea Forero Aguirre
Redactora de EL TIEMPO

 
 

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